Generalmente en todo proceso de duelo se debe encontrar una explicación a lo sucedido. El familiar de una persona desaparecida debe construir su propia novela de lo que pasó. Puede ser real o no, pero esto le debe servir para darle un cierre al asunto y, de esa manera reorganizar su vida.

Si en algún momento se suspende la búsqueda, los investigadores deben ayudar a los familiares a darle una hipótesis que le permita al deudo poder cerrar el tema.

Si el familiar no encuentra una explicación, el duelo se transforma en melancolía, que es un proceso patológico del mismo, ya que queda atrapado por la pérdida, y no puede organizar su vida.

Los tiempos son propios de cada individuo. En un mismo núcleo familiar, hay personas que lo asumen más rápido que otras. Sin embargo, toda pérdida tiene las mismas características. Es un vacío que deja el ser amado y las prioridades se desacomodan.

El objetivo a trabajar es llegar a pensar cómo era su vida antes, sin esa persona. Aferrarse a los momentos en que era posible vivir momentos lindos sin el desaparecido. Esa es la gran meta, sino todo se torna complicado.